viernes, febrero 23, 2007

Pues que se cambie la ley

Dice el Tribunal Constitucional que el Acuerdo de Enseñanza que el Gobierno y la Santa Sede suscribieron en 1979, y en concreto la parte referente a la contratación de los profesores, no es anticonstitucional.

El alto tribunal resuelve, respecto a estos aspectos, que "ha de corresponder a las confesiones la competencia para el juicio sobre la idoneidad de las personas que hayan de impartir la enseñanza de su respectivo credo". El alto tribunal considera, además, que esta elección no tiene por qué ceñirse a "los conocimientos dogmáticos o las aptitudes pedagógicas", sino que puede extenderse a la conducta de los profesores "en la medida en que el testimonio personal" supone para la comunidad religiosa "un componente definitorio de su credo", hasta el extremo de que este supuesto es "determinante" de la cualificación para la docencia.

No entro en si la ley es o no constitucional. Me da igual. Se trata de trabajadores de la enseñanza pública y no se puede despedir a una persona por motivos como divorciarse o vivir en pareja sin estar casado. ¿Pero qué clase de broma es esta? Ni aunque se tratase de la enseñanza privada. Es ridículo, anacrónico y vergonzoso.

Además, ¿qué hacemos enseñando cosas como esas a niños que no tienen todavía capacidad de formarse su propia opinión? "Dame un niño de hasta siete años y te devolveré un hombre" decían los jesuítas. No te jode...

1 comentario

Godofredo dijo el 25/2/07 9:42 p. m.

Pues no estoy de acuerdo con esta sentencia. O no estoy de acuerdo con esta Constitución, que es la de todos los españoles......que tuvieron ocasión de votarla. Qué mierda de Constitución tenemos que permite que los curas echen de su puesto de trabajo a alguien en función de criterios relativos exclusivamente a su vida privada cuando no son esos curas sino que somos todos los españoles, vía nuestros impuestos, de los que se nutren los Presupuestos Generales del Estado, los que pagamos a ese/a trabajador/a. En sus iglesias que decidan en función de sus criterios, repetabilísimos pero suyos, y que paguen o no paguen y echen o no echen a quien quieran, pero en los centros de enseñanza pública me parece vergonzoso que se les permita aún hacer estas cosas.
Vamos a ver cuando, de una vez por todas, se separa la velocidad del tocino y se modifican los acuerdos del 79, que ha llovido mucho y se han dejado atrás muchos miedos.

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